• Anterior
  • Siguiente

Trabajo y empresa

Todo lo que hay que saber para establecerse como trabajador autónomo

  • "Vivir sin jefe", esa es la ilusión de muchos trabajadores. Sin embargo, sólo uno de cada veinte españoles acaba montando su propio negocio. Y, de los que lo hacen, una cuarta parte aduce, como su principal motivo, "la falta de alternativas de empleo". Sólo un 73% lo dice hacer aprovechando una oportunidad de negocio detectada. Es una opción válida, pero hay que saber algunas cosas antes de lanzarse al autoempleo. Aquí te las contamos...
Publicado el 12/08/2011 por Luis García

"Vivir sin jefe", esa es la ilusión de muchos trabajadores. Sin embargo, sólo uno de cada veinte españoles acaba montando su propio negocio. Y, de los que lo hacen, una cuarta parte aduce, como su principal motivo, "la falta de alternativas de empleo". Sólo un 73% lo dice hacer aprovechando una oportunidad de negocio detectada. Son los últimos datos del Observatorio Global del Emprendedor (GEM por sus siglas en inglés), que en España gestiona el Instituto de Empresa.

"Vivir sin jefe" es también el título de un libro que esta semana ha alcanzado su duodécima edición. Su autor, el joven asesor de comunicación Sergio Fernández, lo tiene muy claro: "Estamos en el mejor momento para emprender y para el autoempleo porque en el modelo de 'elefantes y hormigas' en el que estamos, con corporaciones cada vez más grandes y, a la vez, cada vez más pequeños autónomos o microempresarios, las 'hormigas' tienen una enorme ventaja evolutiva: su capacidad de reacción y su rapidez de movimientos". "Además, añade, es un buen momento por la tecnología: nunca ha habido mejores oportunidades a un precio tan bajo para emprender".

Pero no es todo tan fácil. Rosario Moreno, abogada, asesora jurídica de la Asociación de Trabajadores Autónomos ATA y su presidenta en Castilla-La Mancha, advierte: "No es un buen momento desde el punto de vista de las facilidades, hay unas dificultades, como el acceso a la financiación y la situación del mercado, que hacen que no todo el mundo que tenga una idea la pueda poner en marcha". Y es que, asegura, al iniciar una actividad económica, sea como sociedad mercantil o como autónomo, se asumen unos riesgos que hay que conocer.

Y concluye: "No vale lanzarse al autoempleo como una huida hacia adelante para no quedarse fuera del mercado de trabajo, sino que tiene que ser una decisión meditada, trabajada y, sobre todo, proyectada en un plan de empresa donde se midan todas las coordenadas, económicas, sociales y, lógicamente, de mercado". Uno no puede lanzarse a la piscina sin saber antes si hay agua, así que aquí vamos a ver todo lo que hay que tener en cuenta antes de dar ese salto.

Los pasos para hacerse autónomo

Al hacerse autónomo, un trabajador deja de estar asalariado y empieza a funcionar como si él mismo fuera una empresa. Ofrece un producto o un servicio y lo vende. Lo primero que tiene que tener claro es si hay mercado para él, si va a tener clientes y a qué precio debe vender su trabajo para que le salga rentable. Si diseño páginas web o hago jarrones de cerámica, hay que estudiar cuántos tendría que hacer al mes y a cuánto tendría que venderlos para poder sobrevivir. Es un cálculo sencillo, pero hay que ser realista al hacerlo.

Además, al hacerse autónomo, se contraten o no empleados, uno pasa también a ser el gerente de sí mismo. Ya no cobrará una nómina, sino que tendrá que emitir facturas por cada trabajo realizado o cada producto vendido. Ya no tendrá las mismas prestaciones sociales que un asalariado. Y, por supuesto, tendrá que pagar los impuestos respectivos. Desde, según el nivel de actividad, unos sesenta euros una gestoría especializada puede ocuparse de todo esto. Pero, claro está, el interesado debe conocer, aun de forma básica, cómo funciona la gestión de su negocio, los trámites que debe hacer, los impuestos que debe pagar y las ayudas oficiales con las que cuenta. Y, por si es su caso, debe conocer también la figura del último informe GEM. En realidad, aunque estamos por debajo de la media, tampoco estamos tan lejos de otros países en este aspecto. Pero, ¿por qué cuesta tanto dar ese paso?

Para Rosario Moreno, como para muchos otros analistas, el miedo al fracaso es el principal freno. No está del todo infundado porque el empresario, así como el autónomo, responde de su actividad económica con sus bienes, presentes y futuros. Así que, si se endeuda o no puede hacer frente a sus facturas, debe responder con su patrimonio, cosa que en el trabajo asalariado no sucede. "Pero precisamente por eso, quizá se ven más forzadas o más motivadas a cada día intentar superarse en sus negocios y en sus actividades, porque saben cuál es el resultado de no hacerlo". En este vídeo se pueden ver algunos casos de éxito pero, claro, nadie hace vídeos sobre fracasos.

Ella relativiza ese miedo: "Realmente no está justificado porque, por un lado, los fracasos hacen madurar al emprendedor y le preparan para éxitos futuros; incluso las redes de inversores informales, los business angels, valoran mucho más a aquellas personas que teniendo iniciativa han tenido algún fracaso que a quienes no los han tenido". Aunque, para ella, es también muy importante, para aprender de los intentos fracasados, saber cuándo retirarse.

Y, por otro lado, tanto en la función pública como en la empresa privada hay cada vez menos oportunidades y "a día de hoy tampoco tienes muchas más seguridades trabajando por cuenta ajena que por cuenta propia". Así que, concluye, "a partir de ahora veremos muchas más iniciativas emprendedoras en este país".

Formación necesaria

¿Respecto a los conocimientos que hacen falta para hacerse autónomo? Pues es fundamental, como recuerda Rosario Moreno, una formación adecuada relativa a la profesión que se vaya a ejercer. También es recomendable tener formación específica en administración de pymes, en gestión del tiempo, en Recursos Humanos si se va a contratar personal... Pero no es imprescindible.

Sergio Fernández, que además de consultor y escritor es también autónomo, lo explica en primera persona: "Yo creo que un mínimo de habilidades para hacerse emprendedor hay que tener, pero lo que no se puede pretender es ser el mejor en todo... yo hice un curso de gestión y sé hacer mis facturas, pero dejo que eso lo haga mi gestor; también sé algo de internet, pero mi página web se la encargo a un informático... es necesario subcontratar estas cosas para centrarte en aquel punto que dominas y en el que puedes aportar más valor añadido a tus clientes".

En ese sí que hay que estar a la última: "Se acabó eso de 'te formas durante cinco años y eso ya te sirve para el resto de tu vida laboral'. Ese modelo desaparece, está obsoleto, caduco... y aparece un nuevo modelo de formación continua en el que cada cual tiene que vigilar el desarrollo de su marca personal, y en eso la formación es fundamental, te dediques a lo que te dediques y estés en el sector que estés".

La recompensa

Para Sergio Fernández, más allá de "vivir sin jefe": "La principal ventaja es que puedes construir el modo de vida que tú quieras, o sea, que puedes atender a tus clientes y organizarte tu tiempo como quieras, de la mejor manera que puedas y con un grado de libertad y de movimiento y de respuesta muy alto". "Creo que así estamos recuperando parcelas de libertad y responsabilidad individual y creo que cada vez hay más personas que lo que quieren es eso".

Al final, si ofreces algo que tenga suficiente demanda en el mercado y eres suficientemente organizado para sacar adelante todo el trabajo, la recompensa puede ser enorme. "Pues las metas profesionales que tú te marques son mucho más lejanas que si dejas que tu carrera profesional esté en manos de un tercero", en palabras de Rosario Moreno. "El construir algo que nace de ti y lo desarrollas tú y puedes además vivir de ello, creo que es una gran ventaja, un gran beneficio y, a día de hoy, incluso un lujo".

Llevar las riendas de tu propia vida laboral, trabajar para uno mismo, hacerse con un sitio en el mercado superando retos y creciendo en el camin es el premio para un autónomo. "La fama cuesta..." se decía al principio de aquella famosa serie de televisión de los ochenta. "Y aquí es donde vais a empezar a pagar... con sudor", concluía. Sí, pero en el caso de los autónomos, es su propio campo el que abonan con su trabajo. Y no necesariamente es la fama lo que hay al final del camino, pero sí el éxito laboral.

Comentarios

No hay comentarios, ¡se tú el primero!

Escribir comentario