Pedagogía y teoría de la educación
Rebuscar entre los genes
- La CEOE presentó ayer un paquete de propuestas que empezaba con la de reformar el sistema educativo. Hasta aquí, todo bien. La polémica ha venido por los resultados del informe "Educación y Formación Profesional" publicado por el Instituto de Estudios Económicos y realizado por el sociólogo Juan Carlos Rodríguez y el catedrático de la Universidad Complutense, Víctor Pérez Díaz. La conclusión más importante ha causado un enorme número de críticas, aunque ellos mismos se han encargado de matizarla:
La patronal CEOE presentó ayer un paquete de propuestas que empezaba con la de reformar el sistema educativo. Hasta aquí, todo bien. La polémica ha venido por los resultados del informe "Educación y Formación Profesional" publicado por el Instituto de Estudios Económicos y realizado por el sociólogo Juan Carlos Rodríguez y el catedrático de la Universidad Complutense Víctor Pérez Díaz. La conclusión más importante ha causado un enorme número de críticas, aunque ellos mismos se han encargado de matizarla:
La principal conclusión de estos trabajos, que requerirá de más confirmaciones, es que la herencia genética tiene una influencia sustantiva en el rendimiento escolar equivalente o algo superior a la del origen socioeconómico. (...) Cuando se tiene en cuenta esa herencia, la influencia del nivel educativo o socioeconómico se reduce a la mitad".
La herencia influye. Claro que influye. Por ella tenemos dos pies y dos manos, andamos erguidos y tenemos la rara habilidad del lenguaje. Pero es peligroso situarla en el centro de la capacidad para aprender y, más aún, propugnar un sistema educativo que la tenga en cuenta.
Los genes importan, como importan los condicionantes sociales y la motivación y el esfuerzo de cada uno. Lo que no está tan claro es qué porcentaje de la ecuación corresponde a cada uno. Y decir que la clave está en los genes va en detrimento de la motivación y el esfuerzo. Aunque en realidad no lo estuviera, sólo el hecho de decirlo puede rebajar el esfuerzo tanto de los que se consideren tocados por el azar de los genes como de los que se consideren desafortunados en el reparto de la herencia de nuestras capacidades.
Pero es bueno introducir el tema en el debate y utilizar, frente a argumentos científicos, argumentos científicos. Las convicciones y los propios deseos pocas veces hacen avanzar a la Ciencia. A Mendel, por ejemplo, aquel monje que cultivaba guisantes, no se le hizo prácticamente caso durante medio siglo. Los expertos dicen hoy día que sus experimentos, desde el punto de vista técnico, dejaban mucho que desear. Si está o no en los genes será la Ciencia la que tenga que determinarlo. Yo, por mi parte, prefiero actuar como si los genes fueran la parte más pequeña de la ecucación. Pero es sólo una opción.





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