Informes, estudios y estadísticas
Parábola de la farola
- Según un estudio presentado ayer por una conocida consultora de Recursos Humanos el oficial Sistema de Formación para el Empleo no es eficiente. La encuesta, realizada a una cuarta parte de las asociaciones empresariales, denota un desfase entre los cursos que necesitan los trabajadores y los que realmente se imparten.
Según un estudio presentado ayer por una conocida consultora de Recursos Humanos el oficial Sistema de Formación para el Empleo no es eficiente. La encuesta, realizada a una cuarta parte de las asociaciones empresariales, denota un desfase entre los cursos que necesitan los trabajadores y los que realmente se imparten.
Y esto a pesar de la buena valoración que se hace en general de este sistema: un 73% de los encuestados lo considera "un medio de aportar valor a a las empresas asociadas" y un 43%, un elemento "determinante en el desarrollo de los profesionales del sector".
Pero se quejan de que se sigan viendo como un gasto en lugar de como una inversión. De que tienen demasiado peso las acciones formativas de carácter generalista y transversal (informática, idiomas, prevención de riesgos...), prevalenciendo una visión de "catálogo" de los cursos disponibles frente a las necesidades reales. Y, por parte de las empresas, de que se centren en cumplir los requisitos para recibir los cursos olvidándose a veces de su contenido:
En efecto, el modelo parece empujar a las organizaciones a priorizar el cumplimiento de los complicados y exhaustivos requisitos y controles administrativos concebidos para garantizar la utilización «apropiada» de los recursos, relegando a un segundo plano los criterios de eficacia, utilidad e impacto de la formación. De este modo, se favorecen formaciones factibles y justificables en lugar de formaciones pertinentes y útiles con efecto transformador".
O sea, es como el borracho que había perdido la cartera y la buscaba junto a la farola, en vez de en el lugar donde se le había caído, porque ahí había más luz. Por suerte, siempre queda la opción de que los trabajadores se formen por su cuenta. Quizá tengan que pagarlo de su bolsillo, pero así encontrarán el curso apropiado, aunque sea lejos de la farola del Sistema de Formación para el Empleo. Pero mejor sería que se mejorara el sistema.





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