Colegios
Escuelas bilingües de Madrid: ¿El modelo a seguir?
- Cada vez está más de moda llevar a los niños a colegios bilingües. En Apréndelo hemos querido hacer una investigación sobre el coste que conlleva convertir los centros educativos a enseñanza bilingüe. ¿Quieres saber cuál ha sido el resultado? Te animamos a seguir leyendo.
- Es una apuesta personal de la presidenta Esperanza Aguirre
- Los alumnos mejoran mucho en inglés, pero ¿a costa de otras materias?
En Apréndelo tenemos un colaborador que tiene una particularidad: siempre se equivoca. Hasta ahora lo hemos mantenido en secreto. ¿Por qué? Pues para que no nos lo quiten. Imaginad las posibilidades de alguien cuyos pronósticos siempre son desacertados. Sería casi tan beneficioso como tener a alguien que siempre acertara: sus consejos no nos indicarían qué hacer, pero siempre sabríamos qué no hacer. Sería como tener un oráculo, pero al revés. Si le hiciéramos caso iríamos, pues eso, de culo. Pero evitando esa tentación, acertaríamos siempre. Nos lo disputarían desde la banca, Wall Street o los servicios secretos americanos. Y, enseguida, nos hubiera abandonado.
¿Por qué hablamos de él ahora? Bueno, Wall Street, los bancos y los servicios secretos americanos nos han demostrado que ellos también tienen gente que siempre se equivoca. Pero, además, no lo sabían. Así que ya no hay riesgo de que nos lo quiten. Ya tienen los suyos. Así que vamos a desvelar la última investigación que ha hecho para Apréndelo. Trata sobre las escuelas bilingües de la Comunidad de Madrid. Vamos a seguirle a ver qué ha descubierto.
Se llama, por cierto, Hernesto Herrado, HH. Su padre, de apellido Herrero, jura que él escribió bien su nombre en la ficha de nacimiento. Pero fuese por error suyo o del funcionario de turno, lo cierto es que siempre ha aparecido "Herrado" en su carné de identidad. Si al menos hubieran quitado la hache, su apellido habría sido acertado, a la par que Errado. Así que desde pronto empezó su tendencia al equívoco. Ahora sí, vamos con la investigación.
El caso de las escuelas bilingües
Todo empezó cuando un vecino suyo, un empresario británico afincado aquí, le habló del programa de Escuelas Bilingües de la Comunidad de Madrid. Sus hijos, angloparlantes, claro, iban a uno de estos centros y a él le parecía que era un derroche de recursos tratar de convertir todas las escuelas públicas en bilingües. Además, decía, los niños aprendían inglés, sí... pero a costa de no aprender todo lo rápido ni todo lo bien que se podría el resto de materias. Sobre todo las Ciencias.
Hernesto vio aquí un tema importante: "¿Y si –se dijo– en estos tiempos de recortes, una solución sería prescindir del esfuerzo que suponen las escuelas bilingües?". Así, les propuso a nuestros jefes hacer un reportaje de investigación sobre el tema. Ellos le dijeron que adelante. Pero me pidieron, en previsión, que le vigilara. Que siguiera los pasos de su investigación. Y que, si él tenía razón, le dejara hacer su reportaje... pero que, si no, lo escribiera yo siguiendo, eso sí, sus pesquisas.
El caso de la rubia platino
Así es como me convertí en la sombra de HH. Por suerte, no tuve que vestir gabardina ni vigilarle a través de dos agujeritos en el periódico porque, como es tan despistado, nunca se hubiera dado cuenta. Esta es la investigación que siguió y, como habrán deducido al ver que soy yo quien escribo el reportaje, HH no tenía razón. O eso creemos. La verdad es que hizo bien su trabajo, pero, como siempre, estaba equivocado desde un principio. Y, por cierto, para tranquilidad de su familia, la rubia platino con quien le sorprendí en más de una ocasión no era su amante.
Era una de los casi novecientos auxiliares de conversación que hay en toda la Comunidad. Son jóvenes reclutados en países de habla inglesa que trabajan 16 horas semanales ayudando a las clases. La entrevistaba como parte de su investigación. Y la cara de desconcierto que tenía él después de cada encuentro no se debía, como pensaba yo al principio, a ninguna frustración amorosa sino, simplemente, a la confusión de no haber entendido nada tras dos horas de conversación en inglés. Salvo el "hello" del saludo y el "good bye" del final. Pero vamos a seguirle desde el principio...





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