Emociones en el trabajo, ¿debemos mostrarlas?
- ¿Es conveniente llorar ante los jefes tras recibir una mala noticia personal en el trabajo? Varios estudios demuestran que, en el caso de las mujeres, la expresión de los sentimientos denota debilidad, algo que puede llegar a ser perjudicial.
¿Es apropiado que un empleado muestre sus emociones en su lugar de trabajo?
Anne Kreamer, directora creativa del canal de televisión Nickelodeon, ha publicado el estudio 'It is always personal: emotion in the new workplace'. En este informe, Kreamer explica como los tiempos han cambiado la vida de las personas. Si bien antes del auge de Internet y la telefonía móvil, la vida profesional se vinculaba a aspectos racionales y la personal a las emociones, las nuevas tecnologías propician que ambos aspectos acaben mezclándose, eliminando la barrera que separa ambos ámbitos.
Así, durante el horario laboral, muchos empleados aprovechan la conexión a Internet para comunicarse, vía correo electrónico o redes sociales, con su familia o amigos, e incluso hace un descanso para hablar por teléfono, al tiempo que, durante sus horas de ocio, reciben noticias de sus clientes.
Ello hace que ambos aspectos -el personal y el laboral- acaben entrelazándose, mofidicando el comportamiento de las personas hasta tal punto que acaban mostrando sentimientos y emociones que en otras épocas no se manifestarían.
Un ejemplo lo constituye el enterarse de una mala noticia o la presión en el trabajo, algo que logra, en muchos casos, sentimientos de agobio e incluso llantos.
Hombres y mujeres tienen distintos comportamientos
Kim Elsbach, profesora de management en la Universidad de California, explica que entre ambos sexos existen diferencias de comportamiento: si bien las mujeres son más proclives a mostrar sus sentimientos -e incluso llorar-, los hombres tienen una mayor capacidad para reprimir esas emociones.
Para Elsbach, la expresión pública de los sentimientos en el ámbito laboral resulta perjudicial, sobre todo, en el caso de las mujeres, a las que recomienda que no lleven sus emociones al trabajo, sino que, si necesitan llorar, lo hagan fuera, pues el llanto denota debilidad, algo que no refuerza la personalidad fuerte que se necesita en el trabajo.
Los tiempos han cambiado y cada día vinculamos más nuestra vida al trabajo, pero ¿hasta qué punto debemos hacerlo?
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