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10 claves para triunfar en la vida y en el trabajo

  • Ya vimos los 10 errores más comunes que debemos evitar tanto en la vida como en el trabajo, ahora en esta ocasión te damos las claves para triunfar en estos 2 ámbitos. ¿Estás preparado?
Publicado el 02/11/2011 por Luis García
"El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder tu entusiasmo"
 
Winston Churchill

 

Experto en equivocarse. "Errare humanum est". Errar es humano. Hegel encabezó su principal obra filosófica con un "atrévete a equivocarte" que parafraseaba el "atrévete a saber" de los clásicos. Para el físico Niels Böhr (Premio Nobel de Física en 1922): "Un experto es alguien que ha cometido todos los errores posibles en su campo". Así que atrévete a equivocarte: conviértete en un experto.

Nada tarda más que lo que nunca se empieza. Los ingleses tienen una palabra para expresar cuando alguien pospone las cosas que tiene que hacer: "procrastinate" (que ha dado el calco "procrastinar" en español). Dejar para después lo más importante o lo más urgente por hacer primero lo que menos nos cuesta tiene muchas veces como resultado que sólo acabamos lo inútil. Como decían nuestras madres: "Hay que ocuparse y no pre-ocuparse".

Planificar e improvisar. "Si me dieran ocho horas para talar un árbol, sin duda usaría seis para afilar el hacha". La frase, atribuida a Lincoln, expresa muy bien la importancia de la preparación previa para acometer cualquier proyecto. Decidir el itinerario sobre el plano hace más fácil el camino, aunque sobre el terreno hay que saber ser flexible y cambiarlo si hace falta. Nunca van a salir las cosas completamente como estaban planeadas, pero el mero hecho de hacerlo supone ya una gran ventaja.

Apuntar alto, empezar por lo bajo. Para que la flecha llegue lejos, hay que apuntar alto. No directamente hacia el cielo, en vertical, porque probablemente nos caerá en el pie. Si el viento viene en contra, un poco más bajo. Si viene a favor, un poco más arriba. Pero, aunque aspiremos a una meta lejana, la mitad del camino hay estar mirando hacia abajo para no tropezar.

Perseverancia. El recién fallecido Steve Jobs decía que la diferencia entre alguien que triunfa y alguien que no es en un cincuenta por ciento pura perseverancia. Para saber si tienes ese otro cincuenta por ciento, sigue intentándolo. Otro de los grandes impulsores de la industria americana, Henry Ford, lo expresó más poéticamente: "tanto si crees que puedes, como si crees que no... tienes razón".

A todo se aprende. Con la formación y el entrenamiento adecuados, todos podemos llegar a hacer cualquier cosa, desde tocar el violín como un virtuoso hasta diseñar cohetes espaciales. Recuerda que nunca es demasiado tarde y que, como decía Machado, "hoy es siempre todavía". Decide qué quieres hacer y fórmate para ello.

Con empuje, sin empujar. Kant decía que en el bosque un árbol crece más al verse rodeado por otros árboles que compiten por el sol. La sana competencia es buena para crecer. Pero los árboles ni se pisan, ni se dan codazos ni se agarran: su única forma de competir es creciendo ellos mismos, no tratando de rebajar a los demás. Para Kant, también, centrado en el establecimiento de criterios morales universales, tanto respecto al éxito como a la felicidad, era, más importante que conseguirlas, merecerlas. Triste victoria es la obtenida cuando se merece la derrota.

Aprende a escuchar. Nadie tiene siempre la razón. Ni siquiera el cliente, como reza el refrán. Ni el jefe. Pero tampoco tú. Tampoco nadie puede estar siempre equivocado. Ni siquiera el cliente. Ni el jefe. Ni, por supuesto, tampoco tú. Escucha las críticas. Aprende de ellas. Mejora lo que puedas. Y respeta a quien las hace: muchas veces sería más fácil callárselas.

Busca tu vocación. Intenta vivir de hacer lo que te gusta. Ganarte la vida en lo que sabes y quieres trabajar. Pero, si no lo consigues, intenta que te guste lo que haces. Verás que no es tan difícil. Y, si tampoco lo consigues, cambia de trabajo. (Si trabajas como verdugo, sáltate el paso anterior y cambia de trabajo directamente).

La vida es un fandango... y quien no la baila es porque no quiere. Tu oportunidad te está esperando, pero tienes que ir tú a buscarla. Si esperas que te saque ella a bailar, puedes seguir sentado indefinidamente. De lo que tampoco deberás echar la culpa a nadie. El mundo entero conspira para ayudar a los audaces.
 


La cocina de mi abuela