Estudiar hasta los 18

Publicado el 18 de Febrero de 2010 en la categoría Formación Profesional, Política nacional

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha planteado de nuevo esta semana ampliar la enseñanza gratuita y obligatoria hasta los dieciocho años. Ya lo hizo hace unos meses. Pero ahora mezcla la propuesta con uno de los 104 puntos del texto inicial del Pacto por la Educación. En concreto, con ese que proponía que el último curso de bachillerato supusiera un filtro para encauzar a los alumnos hacia la FP o hacia la Universidad.

Uno de cada tres alumnos españoles no consigue graduarse en la ESO, abandonándola con dieciséis años. ¿Habría que obligarles a estar dos años más en clase? ¿No sería perjudicial para ellos y para los demás? Efectivamente, muchos se encauzarían hacia FP. Otros se convencerían de la importancia de mejorar su formación. Pero, ¿y el resto?

Hasta ahora, los jóvenes percibían poca diferencia en sus perspectivas laborales entre sacarse unos estudios o no. Además, la brecha salarial entre unos y otros, en España, es mínima. Probablemente en ningún otro país un albañil podía ganar más que un arquitecto. Aquí sí. Pero ahora el paro castiga más a quienes no tienen formación.

Y ahí es donde atacaría esta medida: mejorando obligatoriamente la formación y, además, sacando del paro (y del mercado laboral) a toda una franja de edad, la de 17 y 18 años, en la que actualmente hay en España casi un millón de personas. Y alrededor de un tercio de ellas son parados.

¿Cuál es el objetivo de la medida entonces? ¿Mejorar las perspectivas laborales futuras de los estudiantes? ¿O las del resto, en el presente, de un plumazo? Probablemente, las dos. Pero probablemente le urge al Gobierno más esta última.

Luis García

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El texto del Pacto por la Educación ya es público

Publicado el 28 de Enero de 2010 en la categoría Política nacional

El ministro, Ángel Gabilondo, presentó ayer el texto inicial de su gran pacto por la Educación. Hasta el 22 de febrero no se tendrá un documento definitivo, así que sus ciento cuatro propuestas están abiertas al debate.

Entre ellas hay algunas concretas, como la de situar para el año 2015 el nivel de ayudas y becas universitarias en un 0,2% del PIB. Pero la mayoría son programáticas y buscadamente vagas, como la de “establecer planes de colaboración entre el Ministerio y las CCAA para la realización de determinadas acciones de formación permanente que permitan responder mejor a las nuevas necesidades” (!).

Pero lo más importante, aunque es la medida 101, está ya en el preámbulo: la estabilidad. Para conseguirla, “Tanto los cambios normativos como en su caso las futuras modificaciones que sepuedan derivar de las medidas acordadas en este Pacto Social y Político por la educación precisarán una mayoría parlamentaria de 2/3 en el Parlamento”.

O sea, que se equipara el pacto con las Leyes Orgánicas del Estado. Además, se busca la implicación no sólo de todas las administraciones y todos los partidos políticos, sino también de las familias y los medios de comunicación. Porque “hemos de ser conscientes [de] que el esfuerzo del alumnado es un requisito necesario pero no suficiente”.

Por cierto, es tal la implicación del ministro que en muchas partes del texto se nota la pluma del catedrático de Metafísica que sigue siendo. Sospecho que no es muy habitual que los ministros se encarguen de redactar este tipo de documentos.

Luis García

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Pacto educativo para reyes

Publicado el 28 de Diciembre de 2009 en la categoría General, Política nacional

Es hora de hacer buenos propósitos para el año que viene. Y el del ministro Ángel Gabilondo está claro: consensuar un gran pacto de Estado para la Educación. Se había dado hasta Navidades para decidir si era viable conseguirlo y seguir trabajando en él. Y ya ha dicho que sí.

No podemos saber si se lo había pedido a los Reyes Magos, pero parece que al Rey sí. En su discurso de Nochebuena pedía a los partidos que persiguieran ese pacto. Y ayer la oposición se reunió con el ministro.

Es cierto que no se han incluido los temas ni más espinosos ni más ideológicos, que la oposición no ve en el acuerdo que se negocia el gran pacto de Estado que ve el Gobierno y que falta todavía escuchar a las Comunidades Autónomas, con las que empezará a reunirse a finales de enero. Y es que los buenos propósitos son así, difíciles de cumplir. Pero, ¿por qué?

Porque hay muchos intereses políticos e ideológicos. Por lo mismo que a alguien le interesa que los niños catalanes crezcan estudiando la historia del “Reino de Aragón y Cataluña”, que nunca se denominó así. O que los vascos estudien que las Guerras Carlistas fueron luchas por la independencia, cuando fueron todo lo contrario.

Hasta el sexo es política. Los albanos llegaron a ser mayoría en Kosovo en apenas cincuenta años con una política consciente de fomento de la natalidad. Y les ha funcionado. Herodes optó por matar niños. Por eso hoy es el día de los inocentes. Y por eso nos quedamos con la educación sexual de Les Luthiers, más divertida que la de Bibiana Aído.

Luis García

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