“Encomio de la estulticia”

Publicado el 2 de Febrero de 2010 en la categoría Publicaciones

Son ya un clásico de la literatura escolar las recopilaciones de errores de los alumnos en los exámenes, como mínimo desde aquella simpática “Antología del disparate” del profesor Jiménez Díez. La última es del periodista Carlos García Costoya y se titula “Anécdotas de profesores”.

Aunque la mayoría de los disparates proferidos por los alumnos se explican por las prisas y por no repasar mínimamente las respuestas, en otros se aprecia claramente que se pasa demasiado tiempo viendo la televisión. ¿Cómo si no iba a contestarse que la Conferencia de Berlín la convocó Gunilla von Bismarck? ¿O que Leonardo di Caprio, en lugar de Bernardo del Carpio, sea el protagonista de un cantar de gesta?

En la tele hemos visto a una concursante panameña instruirnos sobre Confucio: “Un chino-japonés de lo más antiguo, inventor de la confusión”. O a una aspirante a Miss España decirnos que Rusia era “un país” para luego, tras una pausa en la que pudo comprobar que había acertado, añadir “maravilloso”.

Sería muy divertido si luego no le preguntasen al ministro de educación para qué sirve la poesía. A ningún estudiante se le ocurre preguntarse para qué sirve la televisión. Un disparate de vez en cuando puede que sea hasta sano. Cuando es la norma, es para dispararse, sí. Pero en la sien.

Luis García

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