El dinero y las palabras
Carlos Francino acaba de entrevistar en la Cadena SER al ministro de Educación, Ángel Gabilondo. La última pregunta era de una oyente, una profesora a la que sus alumnos, con infinita desidia, le habían preguntado para qué sirve la poesía. Le ha contestado que es necesaria cierta educación sentimental y cierto cultivo de las palabras.
También ha llamado el director de un Instituto Tecnológico de la Universidad de Valencia. Decía que en España faltan ingenieros. El ministro lo ha corroborado, afirmando que en 2020 el 85% de los empleos en España requerirá cualificación, pero que no se pueden formar sólo buenos profesionales, sino que hay que formar personas, ciudadanos. Y que si se le pregunta al decano de una Facultad de Filología, probablemente diría que faltan filólogos e historiadores.
Pero lo que falta, sobre todo, es dinero. Por eso ha dicho el ministro que espera que el Pacto Social y Político por la Educación, además de un pacto educativo, sea un pacto por la financiación. Que la educación supone un 4,9% del PIB y que este porcentaje tiene que aumentar por lo menos hasta el 5,3%.
En este “viejo país ineficiente” podrá “no haber poetas / pero siempre habrá poesía”. Pero “¡Oh prosa! ¡Oh, mundo vil! No inspiraciones / pide el pintor a Dios, sino doblones”. Y es que ya sabemos que “Poderoso caballero es don Dinero” y que aquí podrá no haber poetas (ni ingenieros, ni historiadores…) y faltar escribientes, pero nunca habrá pesetas suficientes.
Luis García