La excelencia universitaria como sello, como objetivo o como reclamo
El Ministerio de Educación ha concedido a cinco proyectos que involucran a siete centros universitarios el sello de Campus de Excelencia Internacional. Este programa busca situar a las universidades españolas en la lista de las cien mejores del mundo, a través de la modernización y la especialización.
La excelencia es el fruto del esfuerzo y el compromiso conjunto de todas las partes implicadas en un proceso. En este caso de docentes, estudiantes y administración. En los dos primeros es más difícil, pero en el caso de la administración, al menos, el grado de compromiso es fácilmente cuantificable: sólo hay que mirar cuánto dinero está dispuesta a aportar para conseguir un determinado objetivo.
El Ministerio repartirá doscientos millones de euros entre siete universidades de Madrid y Barcelona. Y, para que no se quede todo en estas dos capitales, las universidades de Córdoba, Cantabria, Oviedo y Santiago de Compostela han sido destacadas con el sello de Campus de Excelencia regional, con una asignación de siete millones y medio de euros.
En el Reino Unido, Francia o Alemania ya se han hecho planes similares. En Alemania, por ejemplo, el plan contaba con casi diez veces más dinero que el plan español (solo la Universidad de Berlín recibió cien millones de euros). En este contexto va a ser difícil competir, aunque al menos se ha dado un primer paso.
Muchas universidades europeas de prestigio están solucionando sus problemas financieros atrayendo estudiantes de todo el mundo. Es habitual ver campus en los que se mezclan los estudiantes locales con una élite asiática o africana que, al margen de otras diferencias, tienen una fundamental con los estudiantes de la Unión Europea: pagan el cien por cien del coste de su matrícula. Quizá sea la mejor solución a medio plazo para la sostenibilidad de una Universidad española sobredimensionada con cada vez menos matriculados.
La web del proyecto: Campus de Excelencia Internacional
Por: Luis García