Formación en Apréndelo

Yes We Can

Publicado el 12 de Marzo de 2010 en la categoría Idiomas, Universidades

Esta mañana han dicho en la radio que, según una encuesta, dos tercios de los españoles admiten no saber inglés. Lo malo es que, del otro tercio, probablemente la mayoría no sería capaz de entender un minuto seguido de emisión de la BBC. Lo bueno es que por fin nos estamos dando cuenta y poniendo remedio. Educación ha convocado casi treinta mil becas para estudiar idiomas en el extranjero.

A los alumnos se les abonará directamente 1.700 euros. A los profesores 2.100. El plazo termina el 30 de marzo y aquí se puede encontrar toda la información, previo registro. Que haya también becas para maestros no debería chocarnos. Máxime cuando incluso muchos profesores de inglés y muchos licenciados en filología inglesa, en España, no son capaces de comunicarse en ese idioma.

Nos indignamos si encontramos un profesor de español que no lo domine. En la Universidad de Tirana, en Albania, por ejemplo, ha pasado. El rector ha seleccionado a una profesora para el departamento de Estudios Hispánicos cuyos alumnos, dicen sus compañeros, “saben más que ella”. La Universidad Internacional Menéndez Pelayo, que ha puesto el dinero para financiarlo, se ha indignado. Y el propio Menéndez Pelayo lo hiciera de levantar la cabeza habida cuenta tanto de su poliglotismo como de su españolismo.

Flavia Kaba tiene veinticinco años y se ha hecho con un codiciado puesto de profesor. Sin datos para ello, mi imaginación quiere pensar en una historia de amor entre el rector y ella. En que son las envidias de sus compañeros las que alimentan la polémica. Porque, en el fondo, es perfecta para el puesto: el enchufismo, la ignoracia y no saber idiomas son características básicas de la cultura hispánica. Y, como dijo Don Quijote, “ya se sabe que es prerrogativa de la belleza rendir voluntades”. Sancho lo hubiera expresado mejor: algo sobre dos carretas. Muy español.

Luis García

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España, ¿la primera en el ranking de Universidades?

Publicado el 11 de Marzo de 2010 en la categoría Universidades

No es un deseo. Ni, por supuesto, una noticia. España no es la primera en el ranking mundial de universidades. Al menos todavía. Porque si se cumple el objetivo marcado por Educación de ir ganando diez puestos al año en las listas de mejores universidades, puede que dentro de cien años las españolas desbanquen a las estadounidenses y británicas. Pero, de momento, No. España no es la mejor.

Es cierto que lo está intentando. Ahí está el programa Campus de Excelencia Internacional que, de momento, ha conseguido que se enfaden unas universidades con otras. O la propuesta actual de dividirlas en tres categorías para propiciar fusiones.

Leo indignado en El País de ayer que los rectores y el secretario general de universidades echan la culpa de nuestra mala posición “a los métodos de valoración (…), que favorecen claramente a los centros anglosajones”. ¿Por qué? Porque se puntúan cosas como la cantidad de premios Nobel que hay dando clase o la cantidad de artículos publicados en revistas de investigación que, claro, ¡están en inglés!

Es verdad que contratar a un premio Nobel es cuestión de dinero. Que lo que realmente debería contar para una universidad es cuántos Nobel han salido de sus aulas y no cuántos imparten clase en ellas. Porque, además, aunque eso dé prestigio, no garantiza una docencia adecuada.

Einstein pasó diez años de su vida como profesor en Stanford intentando diseñar, para una empresa privada, un frigorífico que nunca llegaría a funcionar. Era alemán pero, claro, en Stanford… ¡hablaba inglés! Seguro que le contrataron por eso. ¿O sería por tener el Nobel? Da igual, las dos cosas puntúan en el ranking.

Si el problema es el baremo, ¡cambiémoslo! Hagamos nuestra propia lista. Que cuente la cantidad de artículos publicados en vasco, en gallego, en catalán y en, qué sé yo… en andaluz. Seguro que, entonces, nuestras universidades quedarían mejor paradas. Que cuente la cantidad de conocidos y ex alumnos que se consiguen colocar en un departamento. Que cuente la cantidad de cerveza que se consume en la cafetería.

Que cuenten los besos en el césped, los libros perdidos, los cigarros en la puerta de la biblioteca, los partidos de fútbol, los conciertos. Que cuenten los chicles pegados debajo de la mesa, los corazones grabados encima, las sillas rotas, los carteles de “fiesta”. Que cuente fumarse las clases, hacer amigos, copiar con arte. Que cuenten, también, los amarracos del mus…

Entonces sí que seríamos los primeros del ránking. Así, con hispánica tilde. Porque es que hasta la palabra está en inglés: “ranking”. ¡Cómo no va a favorecer a los anglosajones! Probablemente se quejaban ellos también cuando era el latín el idioma de la Ciencia. Cuando idearon la Trinity College como una red de universidades por toda la Commonwealth llamadas a ser las mejores. El proyecto fracasó: sólo se construyeron cinco. La misma cantidad que se han seleccionado como Campus de Excelencia. Dos están entre las diez primeras del mundo: Cambridge y Oxford. Ojalá el aquí fracasáramos de la misma manera.

En algunas escuelas de negocios españolas, y en estas sí que hay tres entre las mejores del mundo, el primer día de clase se juega al póker. No en la cafetería, sino en el aula. Podría valer el mus si no fuera demasiado local, ya que se juega para aprender. Aprender a relacionarse, a interactuar, a conocerse. Porque ahí sí que viene gente de todo el mundo. Sí que se mezclan idiomas, ideas. No se sigue el sistema del catedrático que pontifica desde el púlpito. Se enseña de otra manera. Pero es que, ahí, los profesores han estudiado fuera.

Fuera de la endogamia universitaria española. Del país en el que las palabras “plaza fija” representan la máxima aspiración humana. Fuera, donde no nos incluyen en sus listas porque, pobrecitos, no nos entienden. Para que estemos entre los primeros del ranking sólo nos queda o dedicarnos a las escuelas de negocio o hacer nuestra propia clasificación. También podemos esperar esos cien años. O a lo mejor es menos: este año hay Mundial.

Luis García

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Aprender de la crisis

Publicado el 10 de Marzo de 2010 en la categoría Colegios, Economía

El Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores están colaborando con el Ministerio de Educación para desarrollar implantar una asignatura de Economía en la ESO. El curso que viene, en entre diez y veinte centros se impartirán clases de educación financiera como proyecto piloto.

Si algo tienen las crisis es que nos ayudan a estar preparado para las siguientes. Son diversas las voces que venían reclamando la inclusión de este tipo de formación en las escuelas (desde Apréndelo también lo hemos hecho). Y, casi siempre, en tiempos de crisis. Porque, ¿cómo se llamaba esa santa de la que sólo nos acordamos cuando truena?

Pero, ¿podrá la formación económica de los alumnos contrarrestar el bombardeo publicitario de las entidades financieras? ¿Sabrán separar el trigo de la paja? ¿Distinguir churras de merinas, como propone en sus anuncios un conocido banco?

En cualquier caso, y por seguir con el refranero, más vale tarde… Y es que, a pesar de todo lo que ha avanzado la pedagogía, la didáctica y la enseñanza, los españoles aprendemos siempre economía con el muy científico sistema de ensayo y error. O sea, a la antigua: a base de palos. O al menos así era hasta ahora. Las próximas generaciones parece que tendrán más suerte. Algo que tendrán que agradecer a la crisis.

Luis García

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Contra las mujeres (y II)

Publicado el 9 de Marzo de 2010 en la categoría Otros

Hace un año, en un corrillo de periodistas, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, le comentaba a Isaías Lafuente cuánto le había gustado su último libro. “Me encanta hasta el título”, dijo. Se refería a “Agrupémonos todas”, un recorrido por el movimiento sufragista español. A mí no me gustaba ese título, y les expliqué por qué:

Uno de los primeros hombres en pedir la igualdad para la mujer fue John Stuart Mill. Lo hizo en su obra “El sometimiento de las mujeres” (“The Subjection of Women”), un librito delicioso que adelanta todos los argumentos esgrimidos en siglo y medio de debate posterior. Pero su mayor genialidad fue ponerle un título suficientemente ambiguo para atraer a los lectores a los que debía llegar: no a los que estaban a favor de la igualdad de la mujer, sino a los que estaban en contra, aun sin saberlo.

Convencer a los convencidos no tiene mérito ni utilidad alguna. Recomiendo la lectura de ambos libros pero admito que, de las estanterías de la librería, nunca hubiera elegido un libro titulado “Agrupémonos todas” si no fuera porque su autor es un compañero. En cambio, el de Mill me lo llevé sin dudar.

Si lo hubiera titulado “Unas contra otras”, seguirían todas igual de agrupadas y ganaría lectores entre los no convencidos. O “Contra las mujeres”, porque la historia del sufragismo, del feminismo y de la lucha por la igualdad es también la historia de su oposición. Quizá hubiera perdido lectores entre el público femenino. Quizá alguna feminista se hubiera indignado. Pero hubiera conseguido más lectores entre el público al que realmente debería llegar. Porque no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Como este artículo. ¿Lo hubiera leído igual si se hubiera titulado “A favor de las mujeres”?

Luis García

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Contra las mujeres (I)

Publicado el 8 de Marzo de 2010 en la categoría Otros, Universidades

Hoy es el Día Internacional de la Mujer. Conmemora la muerte, en el incendio provocado durante el desalojo, de más de ciento cuarenta trabajadoras en huelga de una fábrica textil neoyorquina de principios del siglo veinte. La situación hoy no es comparable, pero si todavía tiene que haber un día mundial de la mujer es que muchos de los objetivos que se plantearon en su proclamación, hace cien años, todavía no se han cumplido.

También hace cien años de la regulación de la admisión en las universidades españolas de las mujeres en las mismas condiciones que los hombres. Sólo unas pocas pioneras habían alcanzado una licenciatura antes de 1910. Hoy día, hay más mujeres que hombres en las aulas universitarias. Y, según los estudios específicos del tema, obtienen de media mejores resultados. Aunque, eso sí, todavía hay muchas menos catedráticas que catedráticos.

Aunque en el sistema educativo la paridad ya no es noticia, en el mercado laboral sigue habiendo importantes diferencias entre hombres y mujeres. Incluso la ley, al intentar proteger al segmento menos favorecido, el femenino, hace que las empresas, aplicando la pura lógica económica, discriminen en los procesos de selección. Pero eso es otra historia.

Lo que sí que es noticia es que en la Universidad de Valencia haya por primera vez una mujer candidata a rector. Y lo que sí sería historia, en los más de quinientos años que tiene el centro, sería que ganara. Pero, ¿el hecho de que haya un día dedicado a la mujer ayuda a cambiar las cosas? La igualdad es, en muchos casos, una cuestión de educación, pero, ¿por qué no llegan los mensajes por la igualdad?, ¿por qué tardan tanto en calar?

Luis García

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Competencia y transparencia

Publicado el 5 de Marzo de 2010 en la categoría Universidades

Se está cocinando un nuevo sistema de financiación universitaria que, si se cumplen los plazos, estará aprobado en breve. Ya vimos que contemplaba un nuevo sistema de becas y de penalizaciones a los alumnos. Pero, ¿y a los centros?, ¿se va a penalizar a los que peores resultados obtengan?

Pues sí. Además, los alumnos lo tendrán mucho más fácil para elegir dónde estudiar, ya que tanto el baremo como los resultados de las comparaciones entre universidades serán públicos. Se podrá saber dónde están los mejores equipos docentes en cada campo, en lugar de guiarse por datos colaterales como las notas de corte o los comentarios de antiguos alumnos.

El problema es cómo se van a medir y comparar los resultados, pero al menos se va a intentar premiar a las universidades que más productividad saquen del presupuesto asignado. No es algo que guste mucho a las universidades, porque las incluye en una selva darwiniana en la que van a tener que aprender a pescar alumnos para sobrevivir. Esperemos que la calidad sea el cebo que utilicen.

Luis García

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El software de la Universidad, abierto

Publicado el 4 de Marzo de 2010 en la categoría Cursos on-line, Informática e Internet, Universidades

Las Universidades españolas utilizarán software libre. Lo ha decidido esta semana la Comisión Sectorial de la Conferencia de Rectores, reunida en Bilbao. Parece que han escuchado los diez motivos que aducía en diciembre Cenatic, la fundación pública destinada a potenciar el uso de software de fuentes abiertas, para su uso en la educación.

De esos diez motivos el del precio ni se menciona. Ha pesado más el hecho de no depender de las grandes empresas de informática a la hora de desarrollar los programas informáticos, de implicar a la comunidad educativa en este desarrollo y la posibilidad de incorporar fácilmente las lenguas minoritarias en el software obtenido. De hecho, el Gobierno vasco ha entrado a formar parte del patronato de Cenatic.

Hay que aclarar que software libre o de fuentes abiertas no tiene por qué significar software gratuito. La ambigüedad del término inglés “free software”, que se puede traducir como “software libre” pero, también, como “software gratis” es la causa de la confusión. La principal ventaja del software comercial es que suele ofrecer la garantía y el respaldo de una gran compañía. No nos sorprendió entonces que para el proyecto Escuela 2.0 se buscara este tipo de software.

Pero para la Universidad es mejor el software libre. No por una cuestión de dinero. Simplemente porque es más educativo. Para saber más sobre software abierto se pueden hacer cursos sobre el tema, on-line y, estos sí, gratuitos. Por ejemplo a través de este centro. Hay más programas informáticos libres de los que nos creemos y pueden, además de sernos útiles (a particulares o a empresas), ahorrarnos bastante dinero. Y aquí que sean más educativos no importa tanto, ¿verdad?

Luis García

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In vino veritas

Publicado el 3 de Marzo de 2010 en la categoría Formación Profesional

En España todavía se da la paradoja de que haya más estudiantes universitarios que de Formación Profesional. Como si en una empresa pudiera haber más jefes que empleados. Por eso son muchas las acciones que, desde los gobiernos regionales y otras instancias, se están llevando a cabo para promover la F.P.

Y eso que, en bastantes sectores, las tasas de paro son mayores entre los licenciados. Que el coste en tiempo, esfuerzo y dinero de unos estudios universitarios es muy superior. Que el grado de satisfacción con los estudios cursados, según datos regionales fácilmente extrapolables, es mucho mayor entre los que han hecho F.P. Y que, finalmente, la diferencia salarial entre unos y otros es la menor dentro de la Unión Europea.

A pesar de todo, está subiendo el número de graduados en F.P. que acceden luego a la Universidad. La asignatura pendiente en este caso es conseguir que se reconozca y convalide, al menos en parte, la formación recibida.

La gran ventaja de la F.P. es su mayor flexibilidad y su adaptación a las necesidades reales del mercado laboral. Por ejemplo en La Rioja se van a introducir siete nuevos títulos de F.P. Cuatro son de grado superior, entre ellos el de Técnico Superior de Vitivinicultura, Gestión de alojamientos turísticos, Cocina y Gastronomía y el de Laboratorio de análisis y control de calidad. Todos relacionados con la estructura económica de la zona: se necesitan técnicos en vitivinicultura, se forman. Y no al revés.

La Rioja es la primera comunidad autónoma en la que el número de matriculados en F.P. supera al de Bachillerato. O sea, es la primera región en la que se empieza a invertir la tendencia, en la que se empieza a imponer la lógica. Y que tenga que venir ésta de la tierra del vino…

Luis García

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Acogerse a sagrado

Publicado el 2 de Marzo de 2010 en la categoría Informes y estudios, Política nacional, Universidades

Ciento treinta asociaciones, arropadas por diversos catedráticos, presentan esta mañana un informe sobre el trato a los inmigrantes. Lo hacen en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense y aprovecharán para elevar una queja al Ministerio del Interior.

El origen de la polémica es una orden dada a las unidades de extranjería y fronteras de la policía, con fecha de 25 de enero, conocida ya como “circular de la vergüenza”. En ella, se pide que se resuelvan los expedientes de expulsión “a la mayor brevedad y en el tiempo mínimo imprescindible”. El documento se filtró al diario El Mundo e incluso el ministro del Interior tuvo que salir a defenderlo en el Parlamento.

La presentación del informe se enmarca en las jornadas tituladas “Cuando el Estado actúa al margen de la ley”. Y es que, como ha recordado José Miguel Sánchez, que además de profesor de Derecho Penal es letrado del Constitucional, la inmigración ilegal en España no es un delito sino una falta administrativa, con sanción administrativa.

En 2002, cientos de inmigrantes sin papeles permanecieron durante semanas encerrados en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Como cuando antiguamente los perseguidos por la justicia, seguros de su inocencia, se refugiaban en las iglesias, fuera de la jurisdicción de la policía. Así van a tener que acabar los inmigrantes, acogiéndose a sagrado… pero en las universidades.

Luis García

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Plastinación

Publicado el 1 de Marzo de 2010 en la categoría Universidades

Probablemente recuerden al doctor Gunter von Hagens por sus espectaculares exposiciones tituladas “Body Worlds”. En ellas muestra los logros obtenidos con la “plastinación”, la técnica que él mismo inventó hace ya treinta años en Heidelberg y con la que consigue conservar los órganos humanos sustituyendo sus fluidos por un polímero plástico.

Probablemente no encuentren a esta técnica otra utilidad que la de aterrarnos con la exhibición de los cuerpos obtenidos (y, de paso, hacerle ganar mucho dinero al doctor Von Hagens). Pero en realidad son espléndidos para el aprendizaje de anatomía. Ya no harán falta esqueletos de madera que se rellenan con órganos de mentira, porque se podrá disponer de un cuerpo real, embalsamado de tal modo que se pueda manipular.

Esto, que parece ciencia ficción, es ya posible en la Universidad de Murcia. Al menos en su Facultad de Veterinaria y con órganos animales. Su departamento de plastinación se está convirtiendo en un referente y su último logro es poner en marcha un sistema de préstamos de órganos que funciona como una biblioteca. Aunque en una biblioteca, si pierdes un libro, tienes que reponerlo. ¿Qué pasará si les pierdes un riñón? ¿Tendrás que reponerlo también?

Luis García

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