¿Qué nota necesito para estudiar en la facultad que quiero?
Cada año las universidades españolas elaboran sus listas de notas de acceso a las distintas facultades. Esta definición de puntuaciones no suele fluctuar demasiado de un año a otro, pero podría hacerlo. Es decir, que se establece en función de la demanda de cada año la nota media de los alumnos que solicitan el acceso a una determinada facultad. También depende de las fluctuaciones de la demanda del mercado, que obliga a potenciar más unas licenciaturas que otras, o a exigir mayor nota de acceso en aquellas en las que el mercado está saturado de especialistas.
¿Cómo se obtiene la nota?
La nota de cada alumno se obtiene a través de la media obtenida en los cursos de bachiller, junto con la media obtenida en los exámenes de la prueba de acceso universitaria (Selectividad). Y cada una pondera con un peso diferente, a saber: la nota media de los cursos de bachiller cuenta un 60% , y un 40% cuenta la nota media obtenida en los exámenes de Selectividad.
A partir de Junio 2010 entra en vigor la nueva Selectividad, que aplicará cambios y mejoras como por ejemplo que las Universidades puedan determinar cuáles son las asignaturas más importantes y su idoneidad para entrar en una carrera u otra. De esta manera unas mejores notas en determinadas asignaturas que estén relacionadas con la carrera solicitada, abrirán las posibilidades al alumno. Desaparece así la relevancia de la nota media, y se manifiesta la importancia de las asignaturas en concreto.
También se implantan dos formas nuevas de acceso a los alumnos de FP, a los mayores de 25 años, y a los mayores de 40 años, acreditando su experiencia laboral. En estos casos el acceso es directo, por lo que no es necesaria la realización de la prueba de Selectividad, ni se tendrá en cuenta ninguna nota.
¿Qué ocurre cuando la nota que obtenemos no es suficiente para solicitar el acceso a la facultad que deseamos?
Tenemos una alternativa: la posibilidad de subir la nota realizando, de forma voluntaria, otro examen con este cometido.
Hay una excelente herramienta que permite ver las notas de corte de cada Universidad Nacional, y sus facultades: El País. El buscador, pinchando en la provincia y posteriormente en la universidad, te indica la nota mínima requerida para acceder a los estudios. Otro link muy interesante para buscar las notas de corte, y características de las universidades y demás: Guía de Universidades.
Conociendo toda esta información, el mejor consejo que se le puede dar a un alumno es que tenga muy claro qué quiere hacer desde los últimos cursos de la educación básica. En el bachillerato debe comenzar un largo proceso de esfuerzo continúo que termina con el examen de Selectividad, donde debe echarse el resto. Son años determinantes para la definición de tu carrera y como consecuencia de tu futuro profesional. No sirve de nada que la carrera que más deseas sea una determinada con nota de acceso 7, por ejemplo, y, sin tener esto en cuenta, tires por la borda años de estudio, cuando podrías aprovecharlos con total eficacia y esfuerzo para conseguir las notas esperadas. Si no lo haces así, te darás con un canto en los dientes si entras en alguna carrera de 5 raspado. En ese caso, todos tus sueños y esperanzas, deseos e ilusiones, frustrados.
También está la opción de subir nota en el examen que comentamos anteriormente, pero es un último cartucho que no siempre sale bien, y desde luego, tener una impecable carrera estudiantil con notas al nivel de la carrera deseada, siempre es mucho mejor. Sobre todo, porque las carreras con más nota suelen tener un grado de dificultad que, de no tener unos hábitos de estudio constantes, y realmente interiorizado el amor por el estudio y el placer de echarle horas al aprendizaje de las asignaturas, será muy difícil conseguirlo. También, si no estás preparado, el fracaso lo podrías encontrar cursando ya la propia carrera. Esto in duda tampoco es deseable. Entrar en una carrera con la nota justa y ver que nos supera el nivel de exigencia, no suele ser plato de buen gusto.
Por este motivo, la mejor receta: estudiar, acostumbrarse a echar muchas horas, y a sacar muy buenas notas, y aprender a disfrutar con el aprendizaje que, al fin al cabo, es un enriquecimiento de mente y espíritu que nos beneficia como personas, y que, a nivel práctico, nos dará de comer y nos proporcionará felicidad, porque nos permitirá desarrollarnos en un buen trabajo.
Publicado el 2009-07-09
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